LA PAZ
El diccionario de la lengua española define la paz como el estado de estabilidad y armonía que logra alcanzar un ser viviente.
En un sentido negativo, la paz suele representarse como la ausencia de guerra, violencia e inquietud; esta suele ser la visión de paz que prevalece en nuestra sociedad actual y la que nos muestran los medios de comunicación. No obstante, hay otros enfoques. Desde un sentido positivo: la paz es una condición de equilibrio, concordia y armonía, con ausencia de acciones, sentimientos y pensamientos inquietos, preocupados o negativos.
Desde la perspectiva de la consciencia: la paz consiste en mantener una mente tranquila, un mundo emocional sereno y un accionar calmado, manejándose por la vida libre de preocupaciones, suposiciones y perturbaciones. El planteamiento espiritual indica que la paz es nuestra naturaleza original como almas que en esencia somos; procedemos de un Plano de Luz de Paz total y es nuestro destino retornar a nuestro Hogar de Paz y unificarnos con el Océano de Paz que es nuestro común Padre Espiritual (Dios, o como tu le llames). Desde esta perspectiva consciente la paz no llega como la imaginas, pues no es una emoción o un estado mental de bienestar, sino que es mucho más honda que todo esto; la paz es una dimensión del ser, es lo que queda cuando dejamos de resistirnos a lo que es y dejamos de luchar contra la realidad; es lo que somos en esencia.
Estas visiones, en apariencia diferentes, en realidad son evolutivas, pues van cambiando en la medida en que ganamos en madurez.
Me gustaría poner una imagen en tu mente que te permita evocar con facilidad y rapidez lo que la paz es y significa. Se trata de un lago sereno, en donde el cuerpo de agua simboliza el cuerpo emocional y mental en estado de calma, contenido dentro de una montaña de rocas y tierra, que simboliza al cuerpo físico. Llevando esta imagen al plano humano, puedes identificar a un ser humano que personifica la paz por su mirada serena y profunda, su lenguaje pausado, su accionar tranquilo.
Afirmación: “Soy el lago sereno de tranquilidad imperturbable”
Con esta antesala, ya se pone de manifiesto que el ser humano es un ente complejo, por lo que se impone analizar la paz desde las múltiples dimensiones de su existencia. Cuando miramos al macrocosmos, se nos revela que la Paz (con mayúscula) es Una (perfecta y espiritual), mientras que la paz del mundo (con minúscula) es imperfecta y fragmentada.
Atendiendo al Principio de Correspondencia (“como es arriba es abajo, como es abajo es arriba”) pudiéramos inferir algo similar en el microcosmos (el ser humano), pues el ser humano, siendo una perfecta conjunción entre esencia y apariencia (donde la esencia -su alma o espíritu- es perfecta e imperecedera, mientras que la apariencia -el cuerpo físico, emocional, mental y la personalidad a todo ello asociada- es imperfecta y perecedera) tendría la posibilidad de consolidar tanto su paz con minúscula (su paz personal y social), como su Paz con mayúscula (su paz espiritual).
La paz individual (o personal): Es el nivel de paz que se relaciona con el estado de armonía interior. Se refiere a la capacidad de estar en calma y serenidad a pesar de las circunstancias externas, aceptando y trascendiendo tanto las imperfecciones propias como las de los demás. Un termómetro para saber si un individuo está en paz es la coherencia, es decir, cuando una persona ha integrado sus pensamientos, emociones y acciones, y los alinea en una única dirección, la de la conciliación y armonía. Una persona en paz es un individuo libre y ligero, pues se ha emancipado en buena medida del miedo, la ansiedad y el resentimiento, floreciendo en su corazón la compasión, la autoconciencia y el perdón.
"La paz no es la ausencia de guerra; es una virtud, un estado mental, una disposición a la benevolencia, la confianza y la justicia." Baruch Spinoza
La paz social: Es un estado de concordia, solidaridad y armonía en las interacciones humanas, que asegura la ausencia de violencia estructural (abierta o encubierta). Es el resultado de la justicia, la equidad y el respeto mutuo entre individuos y grupos. La paz social se manifiesta en la capacidad de resolver conflictos a través del diálogo, la empatía y la colaboración, en lugar de la agresión o la coerción. La paz social se nutre de instituciones justas, de la protección de los derechos humanos y de la participación ciudadana en la construcción de una sociedad que respeta la dignidad de todos.
La paz espiritual: Es la consciencia y práctica de que la paz es el estado natural del alma humana, y como tal, se nutre de su unidad con el Todo (el Espíritu, el Alma Suprema, Dios, El Amor, El Cosmos, o como lo desees llamar según tu propia visión, religión o filosofía de vida). Vivir desde la paz espiritual conlleva el reconocimiento de que cada ser vivo y cada elemento de la naturaleza están intrínsecamente conectados. La paz espiritual es la sensación de plenitud y propósito que surge de vivir en alineación con un principio superior. Esta paz trasciende las preocupaciones cotidianas y se manifiesta en la alegría, el servicio desinteresado y la profunda reverencia por la vida.
“Dios no es algo distinto de la paz, sino la Paz misma, por lo que al habitar en la paz estamos tocando a Dios”
Pablo D’Ors
En conjunto, estas tres dimensiones forman un camino completo hacia la paz. La paz personal es el cimiento; la paz social es la manifestación de ese cimiento en la comunidad, y la paz espiritual es la expansión de la consciencia que abarca a toda la existencia. Sin embargo, conviene no perder de vista que, al igual que el Amor y la Verdad, la Paz (con mayúscula) es Una, y siendo Una está en cada uno, como semilla, aguardando las condiciones favorables para crecer y desarrollarse. Pudiéramos concluir que nuestra naturaleza original es la Paz.
Puedes profundizar esta lectura sobre la paz en nuestro librillo: "La Arquitectura de La Paz", escrito por el Dr. Carlos Peñaloza, médico neurólogo; obra editada por Publicaciones Alborada.









